“Bienvenidos a mi insomnio”, una ruta clásica de Cochamó
por @andreitadelavida
Hermosa ruta de 20 largos abierta por los motivados Daniel Seeliger, Ezequiel Manoni y Juan Papi Manoni, año 2006. Siempre me contaron que esta ruta era un “clásico” como le dicen, y en lo personal le tenía un poco de respeto ya que había sabido y además presenciado más de un accidente, pero en el fondo tenía ganas de conocerla. Hasta que el día 22 de marzo junto a Oscar Marín, la escalamos por el día desde la base, ya que el día anterior aproximamos.
Comenzamos a escalar no muy temprano, a eso de las 9 am nos montamos a los trepes hasta llegar al largo 1, estaba bastante húmeda (por eso decidimos ese horario), debido a que los días anteriores hubo lluvia y el mes que escogimos el secado demora un poco más.
Antes de continuar cabe destacar lo importante que es observar y estudiar bien el topo, ya que en algunos largos es posible la confusión (largo 4 por ejemplo y los últimos). Debido a la cantidad de largos y la hora en que salimos, escalamos lo más rápido que pudimos, juntamos largos con harta concentración y suma consciencia corporal ya que muchas veces no es posible la protección tan seguida, perdimos algo de tiempo sacando empotradores que se nos atascaron y rescatando uno caído que logró aterrizar en una chimenea de una ruta a la derecha, así que fue un pequeño desvío. La escalada en general fue incómoda y a la vez hermosa y llena de desafíos, por lo menos
para mí, harto de fisura redondeada que te enseña a usar técnica de pies y confiar en la adherencia, en lo personal para mí fue más dura que otras vías de grado “más difícil” en la zona.
En conclusión, a todas y todos nos acomodan cosas diferentes.
Después de hartas horas de escalada y poca comida, lo que a la vez nos hizo estar más livianos, llegamos cerca de las 18:30 hrs a la cumbre, disfrutamos el Trinidad unos 10 minutos, siempre es una tremenda sensación de bienestar observar la exuberante belleza que se ve desde ahí. Después de impregnarnos de esa buena sensación, bajamos buscando los rapeles (que son solo 2 cortos o 1 largo) hasta llegar al portezuelo donde comienza el acarreo. Afortunadamente pudimos bajar gran parte con luz de la tarde y llegamos a nuestro campamento cerca de las 21 horas a gozar de una
buena comida.
¡Muchas gracias siempre a todo lo que hizo posible esta bella aventura!




